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¿Cómo reforzar la inmunidad en invierno?

El invierno no es sólo la estación de la Navidad, los nuevos propósitos y la diversión en la nieve, sino que para muchos es también la estación de la lucha contra los resfriados, la tos, el cansancio y los dolores de garganta. ¿Qué puede hacer para evitar las enfermedades respiratorias y otros problemas de salud? Lee nuestros consejos para reforzar las defensas de tu organismo y sentirte bien.

¿Qué es la inmunidad?

La inmunidad es la capacidad del organismo para defenderse de agentes patógenos como bacterias, virus y otros microorganismos que pueden causar infecciones o enfermedades. Existen dos tipos de inmunidad, a saber:

  • Inmunidad inespecífica: la inmunidad innata con la que nacemos
  • Inmunidad específica: inmunidad adquirida (adaptativa) que se desarrolla a lo largo de la vida; un organismo expuesto a una estructura extraña (antígeno) vinculada a un agente patógeno desarrolla anticuerpos específicos que utilizará la próxima vez que se encuentre con el antígeno. La vacunación también se basa en este principio.

Una inmunidad debilitada se manifiesta en una mayor susceptibilidad a diversas infecciones, enfermedades crónicas y alergias, fatiga, agotamiento, problemas cutáneos y problemas de cicatrización de heridas.

¿Por qué enfermamos más en invierno?

Seguro que alguna vez se ha preguntado por qué los médicos tienen las salas de espera llenas de pacientes resfriados y con tos en invierno. Es porque las bajas temperaturas favorecen la propagación de virus y bacterias. El clima frío reseca las mucosas de la nasofaringe, lo que facilita la penetración de patógenos. Además, en invierno tendemos a permanecer en casa en lugar de al aire libre, lo que facilita la transmisión de infecciones.

La vitamina D, que obtenemos de la luz solar, también desempeña un papel esencial en la regulación del sistema inmunitario. En invierno, los días son más cortos y la luz solar es menos intensa, por lo que la cantidad de vitamina D que ingerimos es menor. Según estudios científicos, la carencia de vitamina D está asociada a un funcionamiento deficiente del sistema inmunitario, un mayor riesgo de infecciones y la susceptibilidad a las enfermedades autoinmunes.

 

¿Cómo reforzar la inmunidad?

Afortunadamente, hay formas de reforzar el sistema inmunitario y evitar las enfermedades respiratorias, o al menos reducir su duración y curso. ¿Cómo hacerlo?

1. Duerma lo suficiente y evite el estrés

El sueño y los ritmos circadianos ejercen una fuerte influencia reguladora sobre la función inmunitaria. En los últimos 15 años, la investigación basada en un enfoque sistémico de la neuroinmunología ha acumulado pruebas de que el sueño refuerza la inmunidad. La privación de sueño se ha asociado con un aumento de los marcadores inflamatorios, una mayor susceptibilidad a las infecciones y trastornos inmunitarios.

Sigue las normas de higiene del sueño e intenta dormir al menos 7 horas al día. Si tienes problemas para conciliar el sueño o te despiertas con frecuencia durante la noche, prueba con hierbas o mezclas de hierbas, como Somnia, una mezcla de hierbas y cannabis para ayudarte a dormir. Los aceites de CBD o CBN también pueden ser adecuados. Los cannabinoides CBD y CBN son conocidos por su potencial para ayudar con el insomnio.

2. Comer sano, reponer vitaminas y minerales

Una nutrición adecuada favorece la función de las células inmunitarias y les permite luchar eficazmente contra los agentes patógenos. Mímese con una dieta equilibrada, sabrosa y de alta calidad. Consuma alimentos reales en lugar de procesados: frutas, verduras, pescado, carnes magras, huevos, frutos secos, semillas y carbohidratos complejos como panes integrales, avena, trigo sarraceno y legumbres en lugar de azúcares rápidos.

Según estudios actuales, cada fase de la respuesta inmunitaria del organismo depende de la presencia de micronutrientes. La vitamina C, la vitamina D, el zinc, el selenio, el hierro y las proteínas son cruciales para el crecimiento y el funcionamiento de las células inmunitarias. No hay que olvidar la fibra y los ácidos grasos omega-3, que se encuentran, por ejemplo, en los peces marinos. Las nueces, los aguacates, las semillas de cáñamo y el aceite de linaza también son fuentes ricas en grasas saludables.

3. Incluya probióticos en su dieta

Se sabe que entre el 70 y el 80% de las células inmunitarias residen en el intestino, por lo que una dieta equilibrada y el apoyo a la microbiota intestinal mejorarán significativamente su salud e inmunidad. El consumo de probióticos también puede ayudar.

Los probióticos son microorganismos vivos que afectan positivamente a la microflora intestinal y ayudan a mejorar la función inmunitaria. Los estudios científicos informan de que las propiedades beneficiosas de los probióticos consumidos han demostrado tratar alergias, diarreas, enfermedades inflamatorias intestinales, síndrome del intestino irritable, infecciones y cólicos del lactante, así como algunas formas de cáncer.

¿Y qué alimentos son las mayores fuentes de probióticos? Se trata principalmente de verduras fermentadas (chucrut, encurtidos, kimchi) y productos lácteos fermentados (kéfir, suero de leche). También puede tomar probióticos en forma de suplementos dietéticos, puede encontrar una gran variedad de ellos en la farmacia.

4. Sigue moviéndote

Las investigaciones demuestran que la falta de actividad física está relacionada con una alta incidencia de cáncer, diabetes y enfermedades coronarias. La Organización Mundial de la Salud (OMS) informa de que la inactividad física es el cuarto factor de riesgo más común de mortalidad mundial. El ejercicio moderado refuerza la inmunidad y reduce el riesgo de infecciones de las vías respiratorias superiores.

El ejercicio de intensidad moderada a vigorosa durante 60 minutos o menos es óptimo para reforzar la inmunidad. Incorpore a su programa semanal caminar, nadar, montar en bicicleta, jugar al bádminton o practicar esquí, patinaje o esquí de fondo.

Nuestro consejo: Prueba a complementar tu movimiento con la bebida de colágeno con ácido hialurónico y vitamina C de Hemnia. El colágeno es el componente básico de los tejidos conjuntivos, una proteína que ayuda a la regeneración muscular, garantiza la movilidad de las articulaciones y también favorece la salud y la belleza de la piel, las uñas y el cabello.

 

5. No dejes que el estrés te domine

Un estrés adecuado a corto plazo puede ser beneficioso, ya que le impulsará a rendir más, aumentará su motivación y le ayudará a adaptarse a nuevas situaciones. Sin embargo, en el caso del estrés a largo plazo, el llamado estrés crónico, los estudios científicos demuestran que las respuestas inmunitarias naturales del organismo se debilitan, lo que provoca diversas enfermedades.

¿Qué dificultades existen si se está expuesto al estrés crónico durante mucho tiempo?

  • mayor riesgo de infección vírica (asociada a mayores niveles de catecolaminas y células T supresoras)
  • liberación de histamina, que puede provocar una broncoconstricción grave en los asmáticos
  • mayor riesgo de desarrollar diabetes (diabetes mellitus)
  • alteración de la concentración de ácidos en el estómago, que puede provocar úlceras estomacales, úlceras de estrés o colitis ulcerosa
  • acumulación de placa en las arterias (aterosclerosis)
  • riesgo de enfermedad psiquiátrica (neurosis, depresión, esquizofrenia)

Estudios en animales, sobre todo ratas, han revelado una relación entre el estrés y la progresión de tumores cancerosos. El estrés crónico y agudo parece favorecer el crecimiento tumoral.

¿Cómo afrontar el estrés de la mejor manera posible y no dejar que debilite su sistema inmunitario?

  • Yoga, ejercicios de respiración, meditación: intente incorporar algunas de estas técnicas de relajación a su rutina, aunque sólo sea de 5 a 10 minutos al día para empezar.
  • Aromaterapia - los aceites esenciales pueden inducir bienestar mental, consiga una lámpara de aroma, un difusor o pruebe un masaje o baño de aromaterapia.
  • CBD - como han demostrado los estudios, el CBD (cannabidiol) tiene el potencial de reducir eficazmente la respuesta al estrés y sus manifestaciones (ansiedad, miedo, depresión, agotamiento); pruebe aceites o cápsulas de CBD, vaporizadores de CBD, como el bolígrafo vaporizador Balance of Mind de primera calidad con 40% de CBD, 40% de CBG, 20% de CBN, complementado con ginseng, melisa y romero.

Conclusión

La estación invernal trae consigo un mayor riesgo de contraer diversas enfermedades infecciosas, como resfriados y gripe, por lo que es importante tener un sistema inmunitario fuerte. En particular, puede reforzar su inmunidad durmiendo lo suficiente y bien, siguiendo una buena dieta y haciendo ejercicio. Tome vitaminas y minerales, incluya alimentos ricos en probióticos en su dieta y relájese con regularidad para calmar el cuerpo y la mente. Si tienes problemas de estrés e insomnio, prueba las mezclas de hierbas o el CBD.

Por último, tenemos otro consejo para reforzar la inmunidad. En la gama Hemnia encontrará un nuevo producto, el Parche Inmunitario, que contiene extracto de ginseng, equinácea y saúco y vitaminas C y D3. Estos parches son transparentes, refuerzan la inmunidad natural durante 24 horas y son adecuados para el uso diario.

El invierno es un reto para el sistema inmunitario, pero si cuida adecuadamente de sí mismo y de su salud, mantendrá su fuerza, resistencia y energía incluso durante este difícil periodo.

  
Autor: Michaela Mádlová, traducción: AI

Foto: Shutterstock

Recursos:

  • Scientific Journal Cellular Physiology and Biochemistry

 

Simple y fácil:

  1. Hemnia no quiere, ni puede, sustituir la atención experta de su médico.
  2. Los productos de Hemnia no son drogas (también conocidas como medicamentos), así que por favor no los trates como tales.
  3. Hemnia ofrece productos de cannabis, pero no busque sustancias narcóticas o psicotrópicas. No las ofrecemos ni las recomendamos.

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